En un entorno laboral que se hace cada vez más dinámico y multicultural, la comunicación se ha convertido en una habilidad esencial. No basta con ser escuchado; es fundamental/importante que nuestro mensaje sea entendido y genere retroalimentación efectiva. Aquí es donde entra la comunicación asertiva: una herramienta clave para expresarnos con claridad, al mismo tiempo que construimos relaciones positivas y productivas con nuestros colegas y superiores.
La necesidad de comunicarse asertivamente es evidente cuando consideramos la variedad de personalidades y roles que coexisten en el entorno laboral. Desde interacciones diarias con compañeros hasta reuniones con directivos, cada instancia es una oportunidad para mejorar nuestra forma de comunicarnos, ayudándonos a enfrentar situaciones complejas con más confianza y seguridad.
Además, la comunicación asertiva no solo aumenta nuestra efectividad profesional, sino que también contribuye al bienestar personal. Al expresarnos adecuadamente, reducimos el estrés asociado con malentendidos y evitamos la frustración de sentirse ignorados o subestimados. Esto, impacta en nuestra satisfacción laboral y en un ambiente armonioso y cooperativo. Pero, ¿Qué es la comunicación asertiva y cómo podemos aplicarla?
La comunicación asertiva es un estilo de interacción que permite a las personas expresar sus pensamientos, sentimientos y necesidades de manera clara y directa, sin menospreciar ni agredir a los demás. Se fundamenta en el respeto tanto hacia uno mismo como hacia los demás, promoviendo un intercambio honesto y abierto. Este enfoque ayuda a prevenir conflictos, fomenta la empatía y la colaboración en el entorno laboral. Al practicar la comunicación asertiva, los individuos se auto potencian para establecer relaciones saludables, mejorar la dinámica de equipo y contribuir a un ambiente de trabajo más positivo y productivo.
Entonces, ¿Cómo aplicarla en un entorno laboral?
Imagina que llegas a la oficina y un colega está frustrado porque no ha recibido una respuesta a un correo importante. Al practicar la escucha activa en ese momento, elemento clave de la comunicación asertiva donde te centras en tener total atención al mensaje y contexto que se comunica, puedes alentar a esa persona a expresarse completamente. Al prestar atención a su preocupación, no solo entiendes mejor su situación, sino que también le demuestras que valoras su punto de vista. De hecho, al final de la conversación, podrías decir: “Aprecio que me hayas compartido cómo te sientes al respecto. Ahora entiendo claramente lo que necesitas de mí”.
Además de escuchar, expresarte con claridad es fundamental para evitar malentendidos. Por ejemplo, en una reunión sobre un nuevo proyecto, utilizando un lenguaje preciso y directo, podrías decir: “Para el próximo trimestre, necesitamos aumentar la producción en un 20%”. Este enfoque no solo brinda claridad, sino que también establece expectativas concretas, mejorando la eficiencia del trabajo en equipo. La ambigüedad puede provocar confusiones que afectan el rendimiento general; ser claro ayuda a evitarlo.
Técnicas prácticas para mejorar la comunicación asertiva:
Para aplicar la comunicación asertiva de manera efectiva en el entorno laboral, existen diversas técnicas prácticas que pueden facilitar este proceso:
- Role-playing: El uso de simulaciones o role-playing, es una de las más efectivas, en esta los empleados pueden practicar situaciones típicas que enfrentan en su día a día, cómo negociar plazos o dar retroalimentación constructiva. Lo ideal es que se realice en un entorno neutro y con la confianza de que la participación en este es beneficioso para el equipo.
- Técnicas de respiración y control emocional: Este es un enfoque que nos permite la autorregulación y facilita la toma de decisiones, por ejemplo, antes de una conversación difícil, tómate un momento para respirar profundamente y centrarte en tus pensamientos. Esto te ayudará a mantener la calma y a expresarte de manera más clara y controlada.
- Técnica del «sándwich»: Esta técnica se enfoca en ayudar a regular el ambiente y las expectativas de todas las partes involucradas a través de tus comentarios, es decir, comenzar con un elogio, seguido de la crítica constructiva y finalizar con otro aspecto positivo. Estas técnicas pueden no solo mejorar tus habilidades de comunicación, sino también contribuir a crear un ambiente de trabajo más respetuoso y colaborativo.
- Perspectiva personal: Un enfoque personal ayuda a abordar temas difíciles de manera más comprensiva. Si, por ejemplo, un compañero suele interrumpirte en las reuniones, en lugar de señalarlo directamente, podrías decir: “Yo siento que mis ideas no están siendo escuchadas cuando las interrupciones ocurren”. Esto no solo facilita un diálogo más constructivo, sino que también reduce la probabilidad de que la otra persona se sienta atacada.
La comunicación asertiva no solo mejora las interacciones diarias, sino que también establece un camino hacia un entorno laboral más colaborativo y comprensivo. Al practicar estas técnicas, no solo proteges tu bienestar, sino que también contribuyes a un espacio donde todos se sientan valorados y escuchados, fomentando un estilo de comunicación asertivo nos permite no solo expresar nuestras ideas y necesidades con claridad, sino también crear un ambiente donde el respeto y la colaboración sean primordiales.
Te invito a reflexionar: ¿Cómo ha impactado tu forma de comunicarte en tus relaciones profesionales? ¿Has notado diferencias al aplicar la comunicación asertiva?
Compartamos ideas, experiencias y estrategias sobre este tema, porque al final, mejorar nuestra comunicación beneficia tanto a los individuos como a toda la organización/empresa.
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